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Vacunación compulsiva

 

Los tecnócratas de Silicon Valley están por correr a ponerse la vacuna, ¡y menos mal! Alguien tiene que morir en nombre de la ciencia. La ciencia que favorece a un tipo como Bill Hates a reducir la población y a infertilizar las mujeres para que dejen de tener hijos. O mejor dicho, para que se queden embarazadas y después aborten entregando los fetos a P l a n  P a r e n t h o o d. Tantas cremas hechas de residuos de bebés asesinados que me cuesta creer que estos graduados de Stanford no analicen los componentes que estos productos tienen, pero sí saben como desactivar una bomba atómica y hackear el Pentágono. Esto es lo que pasa cuando una vida tiene menos valor que un algoritmo. 

El desencuentro de la virtualidad

Con órdenes estrictas de parte del psicópata del gobernador de California de no salir de nuestras casas ni juntarnos después de las veintidós horas, el sábado tuvimos una cena épica en la casa de mis amigos argentinos: Fernando y Sebastián.

A Seba no lo puedo mencionar porque dijo que a él no le gustaría aparecer en mis relatos sin revisar el documento antes de que salga a la luz. Por lo que eliminé por completo la opción de incluirlo en mis descripciones.

En cambio Fer, es de los míos; alguien que se revuelca en el suelo con su propio ego apadrinando el sarcasmo y restándole valor a la necesidad de sentirnos importantes para sobrevivir. Cheers for that brother!

Circovid Reloaded

Doce grados, neblina, vecina embarazada, zombies barbijeados y decoraciones navideñas a punto de largarse a llorar. Claramente se han terminado mis vacaciones. Y menos mal, porque si no me un hago un test de circovid, no me dejan volver a la oficina. ¿Alguien puede explicarme a qué se parece un resultado positivo de una gripe?

No solo que me dijeron que espere cinco días para testearme, sino que además me querían hacer el hisopado. 

Cozumel

Hoy me levanté temprano y decidí que era un buen día para abandonar la bici y dejar Tulum para irme a Cozumel. Después de todo, necesito un break; tanto aire fresco, agua transparente y cielo azul está dejando mi tiempo libre a la miseria. Esa manía que tenemos los turistas de querer hacerlo todo por si no volvemos.—¡Paraaaaa, ¿pensás morirte mañana? Me dijo mi amiga Jamie Lynn por un audio cuando le conté que me faltan 66 países por conocer.

Nuevos amigos

¿Estás viajando sola? Me preguntó un caballero con ojos haciendo juego con el color del agua y unas pestañas que podría haber usado de tobogán; interminablemente largas y arqueadas. 

Estaba sola en una playa de Tulum, parada mirando el horizonte esperando a que bajara una maquina de pochoclos del cielo para que me acompañara con la película que estaba viviendo. Pero el Universo es mucho más inteligente que el hambre y en cambio me envió a un español de Madrid para que empezara mis vacaciones con el pie en Europa.