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Día internacional de la mujer

Este planeta está tan cabrón que nos tuvieron que dedicar un día. No veinte, o doscientos, solo uno. En donde con una rosa quieren arreglar cien años de desigualdad. No sé si clavarme la espina en la vena o rasurarle la cara al jardinero que mató a tres millones de rosas para sostener un marketing que nos está arruinando a todos. Nave espacial: creo que estoy lista, ¡venid a por mí!

Mientras esa abducción está tardando más de lo planeado, anoche me fui a una fiesta internacional en la casa de nuestra amiga: Cherry. La consigna era traer un plato del país de origen de cada uno de los invitados. 

No solo que estoy batallando contra fechas comerciales como esta, sino que encima me quieren hacer cocinar en el día de la mujer, ¿qué tal romper los platos en vez de preparar uno?

En un atisbo de inocencia casi hago empanadas, pero cuando se me pasó el efecto “soy tan buena y gauchita”, encaré a la pizzería de mi barrio y compré una con doble mozzarella. Festejemos en serio, comiendo algo que nos une a todos y no nos pone a trabajar para poder disfrutarlo. 

Soy de buen comer pero no me gusta cocinar, y ya pedir un chef en el día de la mujer sería invertir los roles. 

Coronavirus

Dos plagas han aterrizado en San Francisco: la exagerada falsa tasa de mortalidad de un virus creado para asustarnos y vender más productos antigripales, y el cacareo en los medios de todo lo que no sabemos aún sobre el agente COVID-19.

Hagamos la tarea: Edward Snowden,— ex consultor tecnológico e informante de la Agencia de Seguridad Nacional del estado—tuvo que trasladarse a Rusia con asilo político por haber divulgado los secretos de este país, que (ejem) fueron muchos y graves.
¿Ustedes piensan qué a esta altura del campeonato no le pueden sacar la ficha al Coronavirus? Lo que me flipa de todo este asunto no es la estrategia detrás del virus, sino, una vez más, lo estúpida que puede llegar a ser la gente. Crean una herramienta para controlarnos y a la hora hay colas eternas en los dispensarios con gente poniéndose inyecciones de zinc en el trasero.
Voy caminando por la calle y están todos con máscaras— de por cierto, agotadas en Amazon. Perdón, hay un comerciante que vende particular, pero solo a doscientos dólares cada una.
No le quiero desear la muerte a nadie, pero hay algunos que no deberían haber nacido directamente. “No Ceci, esta gente es la que se casa y se reproduce para que el virus no desaparezca”, me dijo mi ángel guardián en contra de la prensa amarilla (y de la ignorancia, claro).

La presentación oficial

Parte de ser una escritora es escribir un libro, la otra parte es aprender a publicarlo, y cuando creés que se terminó la bachata de hacerlo todo solita, aparece la tarea de promocionarlo— al libro, claro, porque para vender mi imagen ya tengo una playlist de conciertos en vivo en mis redes sociales.

He llegado a recibir mensajes del estilo: “me escribís, me cantás, te amo”.

Pero las probabilidades de que ese amor me mantenga es más foráneo a que yo me dedique a la cocina. Imposible y fraudulento.

Entonces mientras sigo autogestionando esta empresa de bloguera con cantimploras de agua bendita colgada de la cintura, también continuo  contratando empleados para que mis finanzas algún día se dupliquen por haber ayudado a tanta gente.

Madre Teresa versión 2020 here I come! Nada más que en vez de ayudar a los pobres, ayudo a los millennials a que sigan ganando más.

Sé que todo vuelve en la vida, pero no quisiera recolectar mis honorarios cuando el Coronavirus haya arrasado con la mitad de nuestra especie. 

Horóscopo última semana de febrero por Ceci Castelli

Aries: ¡Qué grande Aries! Estás en tantos lugares a la vez que lograste juntar a tus dobles del plano astral y ramificar tus trabajos en varias direcciones. Ahora no solo que la gente tiene que soportar verte en todas partes, sino que además no tienen escapatoria. Empezás un curso de yoga para calmar la presión escénica de ser el centro de atención, y te terminan echando porque te pusiste a dar el curso vos. Dieta Ayurveda urgente.

 

Tauro: Debido a tu necesidad de lucha permanente y tu carácter obstinado de siempre querer tener la razón, te internan en el Hospital Clemente Alvarez y te extirpan los cuernos para que dejes de lastimar a tus pares. Una semana después te trepás por el patio del hospital y entrás a la sala de emergencias a asesinar al médico que te operó. Terminás en la cárcel por tiempo indeterminado. Fuerza Tauro, que sin luchar también se vive.

El apocalipsis del sadomasoquismo

No tomo alcohol, no fumo y no tengo sexo y hoy me levanté como si hubiera hecho las tres cosas a la vez. 

Estoy empezando a creer que esta ciudad me está arruinando más de lo que me cuida. Mi deseo es portarme bien, pero anoche la gente me hizo pensar mal y tengo que colocar a los responsables en su lugar, al menos si algún día quiero que esa hoguera los queme en serio.

Esta maldita plaga ha invadido mi círculo social y ahora encima son religiosos también. No creo en la religión católica, sino más bien en un Dios que nos ama a todos por igual, pero cuando un tipo un sábado por la noche te cita un pasaje de la biblia en una ciudad poblada de ateos, el milagro se estaba revelando solito.