Blog

Las mentiras de la historia

Siempre supe que en la escuela me mintieron, pero no tenía las herramientas para avalar mi postura porque antes de investigar los hechos históricos que ellos me quisieron vender, me quedaba dormida en el pupitre.

No puedo decir que esto fue enteramente por culpa de los docentes, pero hay que tener un morro bastante grande para tragarse libros de esa manera y repetirlos sin cuestionar quiénes fueron verdaderamente los héroes de este mundo. En el fondo creo que siempre intuí toda esta manipulación escalofriante de tapar la mugre con conquistas falsas, y para cuando me gradué, incineré los apuntes en mi memoria desechando líderes favorecidos por el sistema. Este es el problema: la historia siempre es contada desde un solo lado y generalmente de una lado corrupto. Pienso que si en los 1800 hubiera existido internet, no se hubieran publicado tantos libros distorsionando la realidad y acomodándola hacia donde convenía. Haciéndonos creer que las guerras mundiales fueron causadas por diferencia de ideales o de clases o de religión. Seis años escuchando las mentiras del sistema educativo—que más que enseñar te hacen una lobotomía para que no puedas sacar tus propias conclusiones llegando a un análisis crítico de los hechos—que me enviaron a una siesta de veinte años.

Salario 2020

El presidente de Estados Unidos me sigue enviando dinero, se lo agradezco mucho, ya que si estuviera en Argentina lo único que recibiría sería un fajo de impuestos. Aunque esto ayuda, no compensa mi falta de libertad, ya que trabajamos para ser libres de un sistema financiero creado por ellos. Ah pero eso no alcanza, quieren mi alma también y la quieren encerrada chutándome todas las noticias veinticuatro horas por canales financiados por ellos también. O mejor dicho: por los lobistas de George Soros, Rockefeller y los falsos filántropos cómo Bill Gates. Qué lindo, nuestras vidas gobernadas por un clan psicológicamente perverso que quiere reducir la población mundial. A los que me llaman conspirativa los invito a que en vez de sacarse selfies con los barbijos puestos utilicen su tiempo productivamente, investigando de donde vienen todas las causas que ustedes defienden. Porque es muy fácil salir a la calle con un cartel que dice “la vida de los negros importa” cuando hay millones de personas muriéndose de hambre por esta crisis—inventada por ellos—y no se hace nada al respecto. Entiendo que la sociedad no sabe un carajo de estadísticas y tampoco se preocupa mucho por estudiarla, pero esa falta de disciplina los está transformando en autómatas y el imperio detrás se está forrando con su idiotez.

Querida Argentina

 

Qué pasó con tus tierras, tus trabajadores, tus ganas de luchar producto de la herencia de tus ancestros que batallaron hasta el final por un país libre.

Dónde está la nación que alguna vez fue el nido de la miseria y la pobreza de tantos emigrantes fortaleciéndose con la mano de obra, la materia prima y el alimento para tantos otros países.

A dónde fue a parar el fuego interior que nos marcó a todos por dentro siendo una cultura apasionada y unida que se paraba frente a cualquier disconformidad que coartara nuestros derechos.

Donde está mi querida Argentina que me vio crecer entre el campo, el club, los amigos sin darme un respiro festejando lo que éramos: una gran familia.

Donde fue a parar esa comunidad que siempre me contenía y acompañaba haciéndome sentir cuidada, prometiéndome que nunca me sentiría sola en un país como Argentina.

La estrategia del sistema

Están pasando tantas cosas a nivel mundial que estoy empezando a dividir a nuestra raza en dos: los realistas y los negadores. Ya no se trata más del dormido, porque eso es cómo justificar a un niño que le pega a su hermana; entendemos su violencia, pero no. No de chico, no de grande, no nunca. Hay cosas que simplemente no están OK. Y cuando los negadores se cruzan con una tipa cómo yo, los siento en la silla eléctrica y les doy el último aviso. No seré la madre que esperaban, pero ustedes tampoco el hijo soñado, y como además los negadores tampoco quieren aprender la lección, de alguna manera están exigiendo un buen golpe a tiempo. Sinceramente estoy empezando a creer que a la gente le gusta que la maltraten, no solo el sistema, sino también las personas allegadas. ¿Esta crisis no será un problema de desarrollo emocional y límbico? Muy probable, ya que acatar órdenes sin analizar los estímulos es entregarse a ser una criatura de por vida en manos de unos padres tóxicos que dominan tu existencia. Defendiendo posturas con el diploma equivocado ya que las verdaderas lecciones jamás han surgido de la educación, sino más bien de la experiencia. No les pido que traguen barro o que se ensucien la personalidad con el contraste, pero el criterio es algo por lo que todos deberíamos luchar para mantener un poco de sanidad en un mundo que no perdona escoltas. 

Otro payaso del sistema

 

Cómo si el desfile de psicópatas fuera poco, llegó el marciano de Elon Musk para terminar de reventar la ciencia con su nueva empresa: Neuralink. Si el nombre Elon te suena a una película de ficción, imaginate su nuevo emprendimiento. Para los desentendidos cómo yo en su momento, este alien acaba de sacar su proyecto a la luz: un microchip que se instala en la corteza cerebral y actúa como neurotransmisor sin que vos tengas que hacer nada, ni pensar, claro, porque tenés que estar bien del tomate para dejar que un carnicero de este calibre te lo implante.

Este dispositivo—qué solo Dios sabe qué contiene—supuestamente promete la restauración de las funciones sensoriales, motoras y el tratamiento de trastornos neurológicos. Qué lindo, expedientes X a cinco kilómetros de mi casa. Ya que su laboratorio está situado en San Francisco, la ciudad en la que vivo. ¿Y cómo sigue el show? A su hijo lo nombró: X Æ A-12. Menos mal que no fui yo, porque nunca me llevé bien con la numérica y abreviar una X está bien jodido.