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Cocinando deudas

Otro año más en la rueda cósmica del universo dando el giro justo sobre mi tarjeta de crédito.

Regalo soñado: un hombre de uno noventa acariciándome el pelo.

Regalo obtenido: un juego de ollas y cacerolas.

Mientras yo zapateaba en mi cocina bailando Ottmar Liebert con mis cacerolas viejas y desgastadas, Jamie Lynn me llamó desaforadamente para decirme que se vendía un juego de ollas de muy buena marca a mitad de precio.

¡Con qué esto quieren de mí malditos astros! ¿Cocinando a fin de año para la familia numerosa que no tengo?

Yo les pedí un chef para navidad y resulta que me envían un juego de teflón para que continue mi tradición de huevos revueltos.

Un verano arriesgado

Hoy la temperatura llegó a 36 grados, digamos que no es el paraíso soñado al cual yo me subscribí. Estamos en el norte de California, nunca hace más de 21. Tuve una charla con el clima y lo único que me envió fue una llamada telefónica de Vito. Vito es una cita del pasado que tuve que abandonar porque su nivel de alcoholismo interfirió en la relación y todo se fue al tacho antes de lo previsto. Por no mencionar su pasado fiestero y sus drogas en la adolescencia. Pero Vito es así, espontáneo, y siempre me llamó por teléfono y me envió mensajes de texto haciéndose responsable de sus emociones y su sinceridad. 

Debo admitir que lo quiero, pero solo como amigo, ya que el pene de Vito ha estado en más lugares que el Dalai Lama, y a decir verdad, no estoy como para arriesgar una enfermedad en nombre del buen gusto, ya que es lindo y uno de los mejores besadores del Bay Area.

Los ángeles de Charlie

Cita salvaje con la pantalla grande; la gran decepción de mi familia. Pero los dioses griegos están de mi lado y saben de las dificultades con mí calendario amoroso. La víctima: Los ángeles de Charlie. El encuentro: AMC cinemas. La función: 7:15 pm.

Bring it on baby! Le dije a la maquina de hacer pochoclos que está por darme la espalda; la entiendo, quince años de comida chatarra y ningún novio como la gente.
A no paniquearse, todo llega en la vida, y a mí aparentemente me llegó una de acción. En esta oportunidad Hollywood me paseó por Brasil, Alemania y Turquía con Los ángeles de Charlie; una serie de los ochentas llevada al cine.

Italia-San Francisco

Últimos días en Italia, se están por terminar mis vacaciones, y lo que pensé que iba a ser una tormenta de nostalgia y despedidas emotivas, se ha transformado en un aparente atisbo de felicidad. Que grandiosa es la vida, me acabo de enterar que hice las cosas bien, ya que vuelvo a mi casa: San Francisco. Una ciudad que me eligió a mí en vez de yo a ella.

Sinceramente pensé que despedirme de mi sobrina, de Blanca, de mi mamá, de una relación que no funcionó y de mi querida Italia iba a ser un evento dramático, pero muy por el contrario, me siento contenta de haber vivido un verano espléndido con gente increíble y con momentos inolvidables. Vuelvo a mi lugar; mi hermosa ciudad de puentes, montañas, clima en veinte grados y una llamada que de seguro debe ser el indicador de que llegué a la calle Chestnut.

Instrucciones en como dejar de ser madre y convertirse en viajera

Lo bueno de ser escritora es que me puedo quedar encerrada escribiendo sobre los otros sin tener que prestar mi cuerpo y mis oídos a un perdedor más. Graciadió esas épocas caducaron y ahora mis amigas viven los fracasos por mí. Tengo un equipo tan sofisticado que hasta me envían fotos con lujo y detalle de hombres discapacitados emocionalmente en búsqueda de reproducir hijos para expandir su especie. 

Así funciona la inconsciencia, es como la cándida, si no la parás, se ramifica. 

Después de veinte años de ver este virus entrar y salir, me gradué en: especialista biomolecular en seres paleolíticos. 

Un carrerón, ya que el estudio me llevó a escribir un libro que saldrá a la luz Noviembre 2019. Brindemos por lo arcaico que hará de mi tesis estragos masivos.

Mientras tanto analicemos los candidatos de mi amiga, qué está en online dating y temía que su iPhone sufriera una desactualización por matchear con los equivocados.

Verónica; divorciada con tres hijos y a punto de cumplir cincuenta años; vamos, la mitad de su vida; con ese panorama no está como para cometer errores en nombre del amor, o de la fecundación, que era exactamente lo que esta gente le planteaba en una primera conversación.