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El virus del progreso

 

Perfecto, acaban de informar que el coronavirus no ataca a los gordos. Genial, ahora mi ex va a seguir con vida hasta quién sabe cuándo. ¿Se dan cuenta de que mis teorías sobre el planeta Tierra son acertadas? El infierno es este señores, los malos se quedan y los buenos suben antes. No le deseo la muerte a nadie, pero ese cabrón debería tener las nalgas en la parrilla, en cambio, de seguro alguna otra víctima estará esperando el turno a que le destrocen los sentimientos y la utilicen para fines propios. Estoy empezando a creer que este COVID-19 tiene un contrato con las personas de baja autoestima; las embarazadas, los niños, los animales y la gente de bajos recursos. 

Me parece perfecto, ¿ahora en serio que los malos se salvan? En una sociedad en donde predomina la estética y la gente vive a dieta para gustarle al otro, corren más riesgos los flacos que un tipo que canaliza su angustia a través de la comida. Qué lindo te queda corona, nos diste una lección de economía, amor propio, espiritualidad y sobrepeso en dos semanas. 

El amor en los tiempos del coronavirus

Creo que es la primera vez en mi vida que manejo sin querer asesinar a alguien. No hay tráfico, no hay gente, no hay mujeres poniéndose rímel en el espejo retrovisor, no hay conductores de Uber zigzagueando, no hay padres con coches en doble fila esperando al hijo y por suerte, han desparecido los de la tercera edad detrás del volante. Coronavirus, te debo una— hasta que llegué al estacionamiento del supermercado. En donde el lote parecía una escena de la película "Un día de furia,” con Michael Douglas. Supongo que la cuarentena no incluía el paseo al super porque estaba todo petado de familias enteras almacenando para la falla de San Andrés. ¿Lentejas? Who’s that?! Niente amore. Las legumbres se han hecho famosas en esta paranoia, y para un cuerpito vegetariano como el mío, me quedé lamiendo las alacenas.  Aún así, las latas de conserva llevan la delantera y el atún parece ser el creador de la ósmosis inversa: popular y necesario. 

Horóscopo marzo 2020

Aries: esta semana es una muy dura para vos, Aries; el resto de los signos te culpan por haber propagado el COVID19, ya que dicen que sos el signo más sociable del horóscopo y esto ha traído sus consecuencias. Pero sos tan lucido y empresario que creás una máscara anticrítica que impide que escuches palabras negativas y frases inciertas sobre una enfermedad que nadie conoce. Leo pensó que esa idea era superior y te patentó el proyecto. Abrió una empresa y ahora tu producto se hizo viral. Tranquilo Aries, tu innovación y carisma siempre llevaran la delantera. 

 

 

Tauro: se te infectó un cuerno por otra pelea callejera y tuviste que irte al hospital de urgencia. El doctor te preguntó si tu cuerno estuvo entre gente que tosía, le dijiste que no y te mandó a casa con agua oxigenada. Al estar en cuarentena y no poder seguir peleando con la gente atacaste a Netflix y se te salió el maldito trozo de hueso de la cabeza. Tu futuro se ve desdibujado ya que no quedan más camillas en el hospital y creo que vas a terminar en una carpa que agregaron en la intemperie acostado sobre catres de paja hasta que te recuperes. Suerte Tauro, tu lección está en camino.

Pandemia de llamadas telefónicas

Si escucho la palabra “coronavirus” una vez más, me voy a clavar la bombilla del mate en la venas y ahí sí van a ver lo que es un drama en serio. ¿En qué planeta atravesando una guerra viral se acaba el papel higiénico en el supermercado? Yo sinceramente estoy más preocupada por estas estupideces que por la pandemia en sí. No hay mas dentífrico en las góndolas; no hay más carne y leche tampoco. Esta es una raza tan primitiva que el desabastecimiento va a traer otros problemas, pero si la gente no distingue un virus que sale de la boca a uno que sale del trasero, las cartas están echadas, señores: vamos a morir. No hoy, no mañana y no por este virus, sino por la falta de coherencia.

Paralelo a esto, el teléfono no para de sonar porque lo único que podemos hacer es hablarnos por celular, vamos, me falta la vincha y la colita del pelo bien alta y estoy para el call center de: "enfermedades virales y cómo dejar de actuar como un idiota”.

Coronavirus parte II

¿Estamos todos de acuerdo que el coronavirus es una guerra biológica?, ¿Creada en un laboratorio para exterminar a la gente anciana y a los débiles que no producen más? No, tal vez esté equivocada y haya sido la misma naturaleza que quiere sacarse a otro virus de encima: los seres humanos.
Bueno, en Estados Unidos—si andás corto de plata—te pagan dos mil dólares para probar una vacuna en tu trasero testeando si tus defensas toleran el coronavirus o morís por una cifra paupérrima que no te alcanzará ni para cubrir el velatorio.
Qué suerte la mía, ya que lo último que quiero es que me entierren, mi cuerpo será cremado y celebrado—más que llorado.
Y esa vacuna que están creando que por favor me pase bien lejos, temo más a los laboratorios farmacéuticos que a quemarme la entrepierna con cera hirviendo.
La humanidad se ha tomando un frasco de pastillas azules (referencia: The Matrix para los cinéfilos como yo) y después no entienden porque llegamos hasta acá: abriendo las puertas con el codo y saludándonos con barbijos. Mientras la ciudad de San Francisco está vacía debido a todas las empresas que nos pusieron en cuarentena, nunca me fue tan fácil encontrar estacionamiento y pedir turnos a mis terapias alternativas que me cuidan de no escuchar un paniqueado más. He tomado las precauciones justas y necesarias para evitar un pico de fiebre en plena temporada, pero tampoco llevemos la epidemia a un grado pulverización-de-nuestra-raza.
La ignorancia también mata, solo que no te expone al encierro cómo advertencia. La tasa de mortalidad de este virus es de un 3.4%, ¿y cómo es posible entonces que la mortalidad infantil en el mundo sea de un 35% y nadie lo resuelva? No soy buena para los números, pero algo me hace ruido. ¿Saco la conclusión yo o la sacan ustedes? Mis lectores son inteligentes, sé que sabrán encontrar el camino, eso sí, no me pidan que los felicite porque tenemos que estar a un metro de distancia, el espacio que no tendré cuando viaje en avión a Argentina en un mes. ¿Charter privado para la escritora? Imposible, estoy utilizando esos fondos para mi casa frente al mar.