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Pool Party

Mis fines de semana oscilan entre Amazon Prime, pisingallo orgánico, pantuflas de corderito y una patada a la puerta del baño que no cierra bien. Los auriculares puestos para cancelar el ruido de mi estado civil, y un cartel en la cabecera de la cama que dice “se terminó el show señores”, o por lo menos eso es lo pensé hasta que llegó la Pool Party de Gloria Ferrer. Una amiga española que vendría a ser la Bill Gates de Madrid; inteligente y famosa. Políglota, modelo, ingeniera, y con una base de datos más larga que los años que estoy soltera. Cualquiera diría que es un “catch”, pero Gloria está casada y mientras su marido paseaba con su familia por Estados Unidos ella organizó una fiesta en su piscina de Mountain View con cincuenta invitados plus.
Mucho alcohol, crema de garbanzos, crocks y bikinis estiradas después… estábamos todos flotando en el agua climatizada con nuestras panzas inflamadas de harinas y algún niño que no tendría que haber nacido tirándose bomba a la pileta arruinando nuestro domingo.


Hubiera ahorcado a un par con las víboras de telgopor que les hacía tanta gracia, gritándoles algo así como: — El mundo está superpoblado, ¡¡Déjense de joder!!
No fui yo la única intolerante en cuestión, mi amiga Irene— abogada—, los miró crucificándolos con alguna ley mental que decía “no matarás al menos que sea en defensa propia”. Entendemos que las criaturas son espontáneas y celebramos el libre albedrío pero estamos seguras de que este mundo debería dividirse en dos parcelas: gente con hijos y gente sin hijos. No voy a enumerar la cadena de gritos y antiparras que volaban frente a nuestros cuerpos mientras nos asoleábamos, pero este domingo llegué a una conclusión: no solo que no quiero hijos, sino que los quiero bien lejos de mí.
Nota para los padres: sepan disculpar, pero si ustedes no están preparados para educar a un hijo, no me lo chuten a mí en mi tiempo libre.
Sé que los padres pensarán: “me libero y me emborracho mientras mis hijos juegan con sus amiguitos en la piscina”, pero esto último no avala la paternidad y si encima de aguantarme los hijos ajenos tengo que dar un speech a los padres de como atar una criatura salvaje al riel, mi fin de semana queda bajo los escombros.
Todo venía muy tenso y debatido entre mis colegas hasta que llegó Diana, una latina amiga de Gloria que desfilaba seguridad y tolerancia, algo que Irene y yo habíamos perdido educando huérfanos.
Diana parece de treinta y ocho años, solo para revelarnos un rato después que tiene cincuenta. Entre Ire y yo le preguntamos cual era su secreto, y ahí mismito sacó un poema de un enamorado de su país diciendo que él fue el médico que le hizo unas cirugías plásticas en Venezuela, que a partir de ahí no se pudieron separar, que van y vienen cada mes y medio.
Un minuto por favor…Cirujano plástico y enamorado. ¡Debo estar buscando en todos los lugares equivocados! Te arregla el corazón y la cara de un golpe. ¿Habrá alguna restauración para el alma? ¿Me tendré que ir a Venezuela a pedir precio?

— Ah no querida…yo no te conozco y ya te estoy poniendo en mi mesita de luz junto a mis santos. Una mujer de negocios por lo que veo.

— Bueno, sí, además tengo mi propia empresa.

— Decime que no es una que recluta solteras que necesitan Botox en los sentimientos.

— Nunca pensé que a esta altura de mi vida después de estar divorciada y haciendo la mía me enamoraría así.

— Cariño, no te conozco en profundidad… pero me atrevo a decirte que él hará cirugías plásticas pero vos operas a una frecuencia Divina. Tu elección fue algo más que superior. Necesito ser tu amiga, ¿queda feo si te pido el número de teléfono para que me digas todo lo que hay que hacer para ser cómo vos?

Aclaro que el poema estaba para el premio Borges 2019, cerebro izquierdo y derecho desarrollados. Check. Un marciano latino que no solo le sacó doce años a mi nueva amiga sino que además le dio la esperanza de que a pesar de que son pocos, existen.
Le pedí un turno para este sábado— mujeres de este calibre tampoco abundan— y ella tan amorosa me invitó a la casa a almorzar y a explicarme como armar una empresa.
No habré dado con un cirujano que me arregle la personalidad, pero este verano mi perfil promete menos películas y más acción, y si me quieren sacar buena tal vez hasta les tire una romántica y todo.

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