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Cosecharás tu siembra

Entre mi diseñadora, editora y maquetadora, estoy por armarme un burrito vegetariano con papel de diario. No voy a declarar que mis cuentas están en negativo, ya que no me gusta esa palabra, pero estoy para jugar al waterpolo con pelota de trapo— hecha por mí, lógicamente.

Si hubiera sabido que para publicar un libro tenía que ser famosa, tal vez me hubiera dedicado a las traducciones del chino mandarín; el idioma del futuro. Pero como futuro es exactamente lo que veo…Invierto las pocas pesetas que se pelean entre sí para apostar por mi carrera como escritora.

 

— Ceci, las pesetas no existen más—me dijo mi abuela agarrándose otra vez la cabeza desde el cielo.

 

—Lo sé abuelita, y tampoco las chicas como yo, frescas y sueltas de dinero.

9 semanas y 1/2 ( de recuperación visual)

Anoche tuve una cita con la ex diosa de Kim Basinger y el cirugiado de Mickey Rourke en el clásico de los ochentas; 9 semanas y 1/2.

Él, un banana seductor con las uñas largas y sucias— detalles que si hubiera sido directora jamás hubiera permitido —ella, una modelo petite marcando la tendencia strip-tease que nació con la canción de Joe Cocker, “Leave your hat on” arruinando mi imaginación por el resto de mis días.

La película, un fiasco. En aquella época nos pareció la hostia porque era la primera vez que veíamos un trasero al aire, no como ahora que la pornografía es el alimento del mundo. Y si a Mickey no le mirabas las manos estaba para el beso contra la silla de oficina. Bien vestido, bien hablado y con una mirada capaz de derretir el termo con el que tomo  mate todas las mañanas. Era lindo, no había dudas, Hollywood no invertiría millones de dólares en dos feos haciendo el amor bajo la lluvia en una terraza. Perverso en muchos aspectos, divertido en otros, pero con el detalle que hace pico en el núcleo del guion; miedo a la intimidad— juro que mi ex hubiera hecho el papel a la perfección. ( con un par de kilos menos, claro)

Freudiamelo

De tanto escribir e imponer mi sexto sentido de cara al público, me ha contactado un psicólogo, sí, con placa y todo. No es que estuve en su consultorio para corroborar que el pinche diploma estuviera colgado en la pared…pero gracias a Google y demás avances nacidos en la ciudad que habito, pude stalkearlo. 

Vamos, de seguro que el médico en ciencias del comportamiento no venía a darme una lección de cómo Freud categorizaría mi neurosis, pero atraer a un psicólogo al caldo de mi escritura denota una ácida complejidad a la hora de analizar la realidad. Hasta hace un par de meses creí que atraía solo a los casados aburridos en su matrimonio, pero se ve que ahora también la psicología necesita un cambio de rutina. Guarda, yo saltaba de alegría en mi diván virtual mientras el hacía un estofado con mi vehemencia— vivo apasionadamente, hay mucho material, if you know what I mean. Sin psicología no hay crecimiento, pero sin espiritualidad tampoco. Me juzgarán de radical y en esto lo soy; ya que utilizamos solo el siete porciento de nuestro intelecto, ¿y con esto pretendemos defender el barco de nuestra existencia? ¿Con un cerebro que trabaja part-time sin incluir al resto? No me tomé la píldora del sistema hasta hoy y dudo de que alguna vez suceda; lo que sí pasó fue nuestro diálogo…uno enriquecedor de la ciencia vs una escritora en su elemento.

Un novio para mi familia

 

Después de mi última ruptura amorosa decidí buscarme un novio en serio y le propuse a Netflix que nos vayamos a vivir juntos. El cabrón me cobró doce dólares por su compañía y juró no dejarme cuando me viera hasta la coronilla. Es lo que dicen todos, pero a este le creo porque aparece en mi resumen de cuenta todos los meses y hasta ahora, siempre cumplió con su palabra. No tenemos que usar condones, no corro el riesgo de quedar embarazada, no discutimos por quien lava los platos y graciadió… no tengo que bajar el asiento del inodoro cuatro veces al día. Me dice lo que quiero escuchar, me deja elegir y como si fuera poco, me da un abanico de opciones por si el plan A y B no me gusta. No voy a sacar sus trapitos al sol de cuando me tira con una cadena de películas del año 96’ que la dieron más por cable que por YouTube…pero todos tenemos un lado oscuro, y ese es el de Netflix: Jennifer Aniston. Que si la veo a la petisa en un trailer más nos veremos en la corte firmando el divorcio.

El post doctorado de la calle

En términos generales el signo de Aries se caracteriza por lograr lo que se propone; hay muy pocas cosas que nosotros los arianos no podamos cumplir cuando algo se nos mete en la cabeza. Y salvo lo del novio, el universo ha sido bastante generoso conmigo. Bueno, soy autosuficiente…tampoco es que el cosmos la está remando con mi personalidad; digamos que yo fui la chica CERO en la escuela, DIEZ en la calle. 

¿Y díganme amores míos, qué hacemos con la raíz cuadrada de 44 a la hora de pintar una pared o cambiar un fluorescente?