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Horneando amistades

Se está por terminar el verano en la mágica ciudad de San Francisco…y de lejos vemos el monstruo de la neblina que nos seguirá hasta el próximo año. Solo puedo pedirle a los astros que no me enchufen seis meses de lluvia y viento. Seguidos. Desesperados. Eternos.

Y si ese es mi destino, al menos que por favor me acompañe con un par de piernas largas y masculinas, decididas a abrazarme hasta que se vaya el frío.

Antes le pedía a Mercurio retrógrado que me enviara un hombre con corazón, ahora solo pido que el invierno no sea tan largo.

¿Cómo una chica sofisticada se volvió tan simplona y gauchita? ni idea, pero supongo que esto último se reduce a la sabiduría de envejecer; amor por la sencillez y la comodidad.

¿Queda mal si me tiro todo el 2020 en pantuflas? ¿Qué pasó con la frase “una mujer en tacos es más elegante”? Usé tacos por veinte años, y acá estoy, pegada a la parrilla de la estufa viviendo mi mejor momento: agarrada de la mano de mi compañía. 

Yo sé que pareciera que mis relatos fueran una promoción de mi alegría y mi personalidad, pero es que he visto a muy poca gente estar tan cómoda en pijamas, sin hijos, con un buen libro y mordiendo la tapa de una birome  por el suspenso del capitulo final.

— Pero Ceci, yo no me quiero morir solo— me dice mi amigo Juan, como si estar con alguien implicara hacer puente con esa felicidad a la que uno tanto aspira (que siempre es personal).

No quiero entrar en la falacia de lo que el sistema espera de mí, pero con vivir sin angustia y tener paz interior creo que superé la vara de una programación en decadencia: la pareja como sinónimo de bienestar.

No voy a pelear contra mis ancestros que esperaban de mí que a mis veintiocho años estuviera casada con tres hijos y con el equilibrio en un enchufe a punto de darme una patada para la quemada de pelos.

Pero si Juan piensa que no morir solo es la salvación, creo que está pavimentando un camino hacia un infierno con dos diablos.

— Ce, ¿vos no estarás evadiendo el compromiso? Me preguntó él con un análisis categoría Jorge Bucay.

— Si, claro que lo estoy evadiendo, ¿quién puede aguantar a una persona a cualquier precio? Not me brother.

— Leí varias veces que si llegás a los cincuenta soltera pensás comprar una casa en Italia o el sur de Francia para mudarte con un par de amigas en la misma condición. ¿Puedo unirme a tu proyecto?

— Cariño, eso lo debatiremos con el equipo que me acompañará en el momento de semejante envergadura; sí te puedo decir que si seguimos así, seremos varias. Probablemente vos podrías ser nuestro jardinero o cuidador de mascotas, Juan.

— Que horror, un grupo feminista que me explota antes de haberme conocido.

— Ni feminista, ni machista. Tenés una mano fuerte para la cortadora de césped y tuviste perros toda tu vida, ¡Esto no puede ser en vano Juaniii!

— Decime por favor que vos no vas a ser la directora de consorcio de esta Villa, seguramente con vistas al mediterráneo. Si no tu obsesión de trastorno compulsivo nos tendrá a todos con la fregona en la mano y exhaustos de no poder dejar la mochila en el living por un solo día.

— Ni un plato sucio veinte minutos. Que hermoso el orden y la limpieza…Les compraría un anillo y me pondría de rodillas.

— Mirá, no quiero hacerme el psicólogo Ceci, pero creo que estás sola porque no hay quien aguante tus estándares. 

— ¿Y que significa “estar sola” según tus observaciones de divorciado en modo auxilio? 

— ¡Qué está bueno amar a alguien y estar enamorado, nena!

— Ah bueno, si, ¿y qué hacemos, tomamos un polvo llamado “apareció” y milagrosamente llega el indicado?. Haceme un favor Juan, relajate y fluí con la vida que eso es amor también, ¿sabés?. Y si te aburre esto de que no tengas quien te acaricie el pelo en el sillón, tomate un curso de Tai-chi o uno de “coding” ahora que está tan de moda la tecnología. Y si con todo esto no fue suficiente, a nuestra casa en Italia no vengas ni de coña. 

— ¿Ah, si? ¿Y eso por qué?

— Porque no puedo imaginarme veranos enteros escuchando la ranchera de como terminaste soltero. 

Mensaje para los divorciados: existe un mundo ahí afuera más allá de la pareja. 

De momento los dejo porque voy a sacar mis brownies gluten-free, sugar-free, harina-free y sabrosos-free del horno. Un cascote marrón hecho con mucho amor y dedicación. Esa, que tanto se necesita cuando una relación no funciona.

 

Feliz viernes para todos y bon appétit. 

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